05 abril 2009
Sunday
No hay nada peor que un domingo por la tarde. A la mañana generalmente duermo, por lo que no me entero de nada. A la tarde temprana, digamos hasta las cinco mas o menos, no tengo problema; ya llegadas las seis comienza mi odisea. Todos los domingos del año (excepto en vacaciones, donde no existen días ni horas) tengo que lidiar con la depresión del domingo por la tarde. Va cayendo el sol, y una se acuerda de que mañana es lunes, que se acabó la joda, mañana otra vez a la agobiante rutina del colegio/facultad/laburo. Y tener que aguantar otra semana más. Así se van pasando los meses, llenos de semanas rutinarias, llenos de domingos por la tarde. Uno no se da cuenta, pero los años pasan cada vez mas rápido. Cuando te querés acordar ya es Noviembre y tenés todo el año cocinado, solo resta hacer la conclusión. Como si mi año fuese un blog, como si mi vida lo fuese, y solo pudiese recordar aquellos comentarios que dejaron marca. Una busca distraerse con cualquier cosa, salís a caminar, te juntas con una amiga, llamás a algún conocido, pero es una solución temporal, ya que en algún momento va a ser lunes, vas a tener que colgar el teléfono, vas a tener que volver a tu casa. Y ahí, aunque sean los diez minutos antes de dormirte, antes de pensar en todas las incoherencias que se te ocurran, te agarra otra vez, la depresión del domingo. Aunque te vayas a pasar el día a las islas canarias con tal de evadir tu mente, en un micro momento te acordaste, y ya se te cayó todo, no hay vuelta atrás, es domingo por la tarde, se está por acabar y vos no podés hacer nada. No hay nada mas molesto que saber que no depende de uno. Te podés hacer la loca e ignorar el hecho de que la gente normal funciona con días y horas, y andar por la vida sin tiempo, pero no podrás durar mucho. Si te dicen de reunirse el jueves, cómo distinguirías al jueves de los otros días? No es un domingo oscuro y reconocible, es un jueves, un aburrido y rutinario jueves. Entonces, después de analizar y poner en práctica las diferentes propuestas, y sabiendo que hagas lo que hagas, allí está y no se va a ir, no te queda mas que aguantar, y tratar de sobrevivir como puedas a la depresión del domingo por la tarde.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario